Restaurar un auto clásico ¿Darse un gusto o una inversión?

Desde la invención del automóvil hasta nuestros días se produjeron miles de millones de unidades. Algunas de las marcas que definieron la industria siguen vigentes hasta la fecha, mientras que otras han desaparecido o quebraron con el correr del tiempo. A pesar de eso, son apenas cientos los modelos que hoy en día se consideran emblemáticos o clásicos. El deseo de tener un Ferrari 275 GTB o Mercedes-Benz 540 K puede ser un sueño para unos pocos ya que son modelos que se construyeron en cantidades limitadas y por eso tienen un valor de mercado que alcanza los millones de dólares. También es por eso que sólo las celebridades, los empresarios multimillonarios y deportistas profesionales son los que pueden darse el lujo de poder acceder a estos vehículos de colección.

Parece que sólo un selecto grupo de personas pueden acceder a autos clásicos de colección. Sin embargo, existe una posibilidad que se acerca a los bolsillos de las personas que no cuentan con una caja de ahorros tan abultada: La restauración. Existe la posibilidad de comprar un auto que esté en malas condiciones e invertir en los componentes que hagan falta para que vuelva a su estado de gloria.

La restauración no es un proceso simple como un lustrado de auto, se trata de un proceso arduo en donde los detalles son sumamente importantes para que el resultado final sea cercano al de un 0 km y  puede ser estética y/o mecánica.

En el caso de la primera, el costo de reparación suele se más bajo. Si se trata de vidrios o espejos rotos, se pueden comprar en negocios especializados que realicen los cortes correspondiente. Si se trata de problemas estéticos como abolladuras, corrosión o detalles en la pintura, un taller de chapa y pintura puede hacer esas reparaciones con suma facilidad.

En cambio, cuando se trata de problemas mecánicos, la inversión que se debe hacer es más grande. Por un lado, es posible que los respuestos de un auto antiguo no se consigan en la plaza comercial, por lo cual en ocasiones hay que conseguirlos en negocios especializados o comprarlos en el exterior. También es posible arreglar componentes puntuales, para lo cual se requiere acudir a un mecánico especializado. La mejor ventaja de este tipo de restauración es que no es necesario hacerla de golpe; se puede invertir de a poco en los componentes necesarios y ponerlos a medida que se van consiguiendo.

¿Qué hacer cuando el auto esté listo? Existen dos opciones posibles: Hay quienes los conservan, los manejan y los disfrutan en momentos especiales. Por otro lado, hay quienes prefieren recuperar la inversión hecha vendiendo el auto. El mercado para este tipo de autos existe, pero es muy exigente. Una restauración hecha a medias o no respetando ciertos componentes que tenía el auto original puede hacer que el precio baje considerablemente. Es por eso la importancia de realizar el proceso con personas calificadas y que, en lo posible, cuenten con experiencia previa en este campo de la mecánica automotriz.