Porcelana: Historia y curiosidades del material cerámico ancestral

La mayoría de nosotros se ha enterado de la existencia de la porcelana en casa de abuelos, pues se trata de un material que ha dominado el ámbito de la decoración por muchos años. Con menos presencia en las estanterías de los hogares contemporáneos, ¿sabías que su origen es ancestral y que sus primeros vestigios se remontan a los años que llamamos antes de Cristo? Otra curiosidad: tal como podemos ver en sitios especializados como el de Equicient (http://equicient.com.ar/), un derivado de este material es empleado en laboratorios. Pero vayamos por partes.

Producido artesanal o industrialmente, hay una serie de calificativos que definen a la cerámica: elegante para muchos, usualmente en color blanco, siempre duro pero a la vez frágil. La cerámica ha servido a lo largo de la historia para la fabricación de vajilla, jarrones, elementos decorativos (sí, la mayoría de ellos en casas de abuelas), y también para usos estrictamente artísticos.

Un dato interesante es que su nombre fue supuestamente atribuido por el mercader veneciano Marco Polo, cuando en un viaje a China observó elementos construidos con este material que él llamó “porcellana”. Así lo cuenta la historia, que también revela un origen muy lejano de este bello material en Oriente: se dice que surgió con el nombre “tzu” durante la dinastía Han en China (entre el 206 a. C al 220 d. C), aunque la porcelana fue más divulgada durante la dinastía Tang (que se extendió hasta el 907 d. C).

Con imitaciones y variaciones en su fórmula de fabricación, la porcelana atravesó los siglos y encantó en diversas regiones del globo terráqueo; y aún sobrevive en diversos ámbitos. Ocurre que no es solamente bella, dura y a la vez frágil al más pequeño golpe. La porcelana es un material que es altamente resistente al ataque químico y también al choque térmico, y en buena medida son estas cualidades las que la convierten, también, en ideal para su uso en laboratorios.

Al explorar catálogos de materiales de laboratorio (por ejemplo aquí http://equicient.com.ar/categoria/materiales-laboratorio/), encontramos precisamente una serie de implementos de porcelana. Compuestos por arcilla, feldespato y cuarzo, se trata de elementos que son capaces de resistir altísimas temperaturas. Además son plenamente impermeables a los líquidos y son capaces de resistir el paso de productos químicos.

Entre los materiales de cerámica para laboratorio (un ámbito en el que son corrientes el vidrio y el metal) podemos encontrar el crisol, una cavidad para hornos donde se coloca metal fundido y que es usualmente utilizado para calentar, fundir, calcinar o quemar sustancias; el mortero de porcelana, empleado en laboratorios con el mismo fin que le conocemos a todos los morteros; y el denominado embudo Büchner, que se emplea para filtrar por succión y que usualmente se fabrica en porcelana.

Ahora, cuando disfrutes tu cena cortando los alimentos sobre un plato de porcelana, pues sabrás que no se trata sólo de una predilección de abuelitas. La porcelana es un material que, como hemos visto, es tan resistente como para sobrevivir el paso de los siglos, las dinastías y la evolución del mundo moderno.