Nunca dejes de jugar…

“Todos los aprendizajes más importantes de la vida, se hacen jugando”. Francisco Tonucci

Jugar es una acción humana esencial, desde pequeños, las personas usamos esta herramienta para aprender, relacionarnos con los demás, pasar un buen rato y miles de motivaciones más. Las razones del juego han inspirado y motivado miles de teorías en las más variadas disciplinas, desde la antropología, pasando por la psicología, hasta la sociología, todas las áreas de la ciencia se han interesado por esta actividad siempre presente en las distintas etapas de nuestras vidas. Ya desde los tiempos de Aristóteles, se recomendaba a los padres estimular y acompañar las etapas de crecimiento de sus hijos con diferentes opciones de juegos, como una forma de ampliar su desarrollo y conocimientos. Para la psicología moderna, para los niños, jugar es una forma de aprender a resolver conflictos a través de la ficción, por ejemplo representando situaciones problemáticas y ensayando soluciones.

Esta costumbre no es exclusiva de la raza humana, como sabemos, para muchos animales, sobre todo los mamíferos, divertirse con sus crías es un forma de enseñar estos procedimientos como medios de transmisión de conocimientos en relación a los enemigos, las prácticas de defensa y la búsqueda de alimentos.

Animarse a jugar es también sinónimo de bienestar. Quien no está contento no tiene ganas de jugar, algo que es fácilmente comprobable en los niños. En las ocasiones en las que no se sienten bien dejan de hacerlo. Además, esta actividad es también una forma de expresión única e importante, pues permite muchas veces identificar cómo se sienten ante una situación específica.

Desde los más clásicos pasatiempos, como la quiniela, la lotería o las apuestas de bajo monto (en la web de Loterias Mundiales hay una muestra de la gran cantidad de opciones disponibles hoy), hasta las sofisticadas propuestas en consolas u ordenadores que incluyen tecnologías de vanguardia como realidad virtual o aumentada, gráficos 3D y miles de recursos más, hacen de la experiencia de jugar una elección cada vez más placentera.

Con el correr de los tiempos, los juegos pasaron del mundo offline al online, en el que existen miles de opciones para experimentar.

Es cierto también que la mayoría de las opciones de diversión están pensadas más para individuos que para grupos, con los juegos en consola en el primer puesto de las preferencias. Sin duda, este tipo de entretenimiento prevalece entre los niños y los adolescentes y por supuesto, entre los adultos. La tendencia es mundial aunque también tiene diferencias según el país o región de la que se trata. Ya sea en ofertas localizadas por zona, con propuestas de juegos específicas, como puede verse haciendo en este enlace https://www.loteriasmundiales.com.ar/Quinielas/san-luis, o al observar las diferencias en el gusto o elección de determinados deportes en una parte del mundo, con respecto a otra.
Existen juegos clásicos como la hamaca, el sube y baja, o la rayuela, que han sobrevivido en el tiempo y vuelven a ser elegidos una y otra vez. No es casual. Según algunos expertos, este tipo de pasatiempos tienen en su esencia enseñanzas importantes y vitales, que tienen que ver con saber con aprendizajes esenciales. Entre ellos, esperar el turno (por ejemplo estar arriba mientras mi compañero está abajo y viceversa) o confiar en que el otro respetará mi turno, luego del suyo. La rayuela, por su parte, si bien tiene muchas variantes, dependiendo fundamentalmente de la edad de quienes juegan, los especialistas piensan que está relacionada con la maduración de los patrones perceptivos motores (habilidad de pararse en un pie, mantener el equilibrio, etcétera).